La educación en Finlandia

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Reportaje publicado en Formación
La educación en Finlandia

No solo los resultados de los informes PISA colocan al país en el podio de los mejores, también los organismos no oficiales avalan su metodología. Los datos académicos de los estudiantes de Finlandia son cualitativos y cuantitativos. Es el tercer país del mundo con mejor comprensión lectora por parte del alumno. Eso significa que los niños del país tienen desarrolladas otras capacidades, tan prácticas como las matemáticas o la ciencia. La comprensión lectora estimula la imaginación, entrena la atención y facilita el conocimiento. Es difícil de enseñar y de aprender, sin embargo, una persona que sabe hacerlo tiene garantizado un alto rendimiento educativo. Finlandia, con apenas 5,5 millones de habitantes, nos pasa la mano por la cara a España a nivel educativo.

En Finlandia la educación es gratuita y obligatoria hasta los 16 años y todas las partes implicadas (Estado, establecimientos, familias) tienen como objetivo el respeto y la igualdad para lograr el aprendizaje.

¿A qué se debe el prestigio educativo que tiene Finlandia?

Ser maestro o profesor no es tarea sencilla en el país del norte. Quien lo logra cuenta con un alto prestigio social, la docencia es una carrera extensa y exigente. A los estudiantes de magisterio se los evalúa constantemente y algunos exámenes se toman como entrevistas individuales.

Educación Personalizada

Otro componente fundamental de este sistema es la educación personalizada. No existe un solo pedagogo en todo el mundo que a esta manera de enseñar le objete algo. Es cierto que son pocos los países que pueden disponer de un programa con estas características y que una educación generalista, al menos garantiza la enseñanza básica. Lo cierto es que impartir conocimientos desde la individualidad tiene múltiples beneficios tanto para el docente como para el alumnado.

El bajo índice de fracaso escolar, se debe en gran medida, a la intervención precoz con los menores de alto riesgo o con capacidades diferentes. De esta manera, el personal docente trabaja con la prevención y la contención, conociendo los límites y las dificultades de cada uno de los pequeños que asiste a sus clases.

¿Cómo se logra esa personalización? Lo más frecuente es que un mismo maestro esté a cargo del grupo durante toda su etapa básica escolar, de 7 a 12 años, esto facilita el conocimiento pormenorizado, la tutorización y la comunicación familia – escuela.

Grupos muy reducidos

Además, los grupos son reducidos, los más numeroso cuentan con 24 alumnos, aunque la media es de 18 alumnos por clase. La escuela básica tiene una duración de 9 años. Los primeros 6, los centros buscan que un mismo maestro enseñe a los niños, en los últimos 3 años, hay un único profesor por materia. Pese a lo que podría imaginarse, Finlandia no tiene un calendario escolar extendido. Los niños de educación primaria en Finlandia reciben anualmente 636 horas de clase vs. las 787 horas de España, pero como también pasa en el ámbito laboral, más horas no es sinónimo de más eficiencia.

Clases, comida, material y transporte gratuito

Existe un programa nacional de educación, pero las escuelas tienen tal autonomía, que los profesores y los directivos organizan y administran su propio currículo. Todo el material que los niños necesitan para estudiar, incluyendo libros y el comedor escolar, es gratuito. También corre por cuenta del municipio, al que centro educativo pertenece, pagar el transporte de los estudiantes que vivan a más de 5 kilómetros del establecimiento. Pese a que la jornada escolar no es extensa, todos los alumnos reciben una comida caliente en la escuela.

Tanto se aprende estudiando como jugando

Los recreos son parte de la educación, porque jugando un niño desarrolla habilidades y capacidades diferentes a las del estudio, pero igual de prácticas y necesarias.

Los recreos en Finlandia tienen una duración de 15 minutos y por ley existe un descanso cada 45 minutos de clase. El tiempo que, según los especialistas, tenemos la capacidad de prestar atención. Los espacios destinados al recreo, cuentan con materiales didácticos y recreativos como mesas de juegos, cuerdas para saltar o balones. Los deberes suelen hacerse en clase, pero de vez en cuando se envían tareas para reafirmar conocimientos en casa.

Recién a los 11 años, los niños finlandeses comienzan a ser evaluados numéricamente. Es en quinto de primaria cuando descubren los exámenes escritos. Antes, los maestros los evalúan de manera más descriptivas, en informes que envían a los padres y al mismo establecimiento. A diferencia del sistema educativo ortodoxo y tradicional, en Finlandia se fomenta la creatividad y las actividades participativas. Las lecciones, los recitados y la memorización de contenidos no forman parte del temario de ningún profesor.

El lugar de la familia es fundamental para crear un vínculo estrecho en el que la educación sea un valor impartido tanto desde el establecimiento como desde los hogares. Además de las ayudas económicas que cada familia con niños en edad escolar recibe, el Estado y las empresas promueven la conciliación familiar.

Lejos de quedarse con los logros obtenidos, el sistema educativo finlandés, cambia y se modifica permanentemente. Los nuevos proyectos e ideas son fundamentales para lograr transmitir de una manera amena y efectiva los conocimientos.

Una diferencia bastante significa del sistema educativo finlandés es la elección de los profesores. Los docentes son elegidos por cada centro según el perfil del candidato y el estilo del establecimiento. En Finlandia, aprender es un placer, los profesionales de cualquier sector se forman constantemente. Prácticamente no hay colegios privados, lo que pone más alto el listón de la educación pública. Al lograr tan buenos resultados los colegios del estados, nadie quiere que su hijo vaya a un sitio con menos nivel.

Una vez superada la educación básica, se puede elegir entre distintos tipos de formaciones, de grado, universitarias, etc. ninguna de ellas requerirá revalidar los conocimientos. No existen más exámenes para demostrar los aprendido una vez terminado el ciclo básico.

Un país sin Bullying

El método que la educación finlandesa ha implementado en las aulas de casi todos sus centros es digno de estudio y admiración. Es un programa denominado KiVa, que evita el acoso, pero también fomenta el placer por el estudio. Se podrían resumir las bases del KiVa como un método que forma ciudadanos activos, comprometidos y solidarios. Los especialistas que imparten estas clases enseñan a sus alumnos a no ser testigos pasivos de los ataques o burlas a compañeros. El acosador busca la complicidad de los espectadores, sin público, el menor que acosa no tiene razón de ser.


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